Santuario Vacaloura

Pavero

equinos
Mercárono unhes peregrines
Foi maltratado
É o mellor amigo de Fuyu
Encántanlle as persoas

LA HISTORIA DE PAVERO

Pavero es el burro más cariñoso del mundo mundial. Adora las visitas, las caricias, a las personas humanas.

Y eso que, como a los demás animales del santuario, les humanes le hicimos varias malas jugadas antes de llegar aquí.

A Pavero lo vieron unes peregrines en una finca siendo maltratado y decidieron comprarlo, según elles, para ayudarlo.

Pero lo que hicieron después nos hace sospechar que lo que les preocuba realmente no era el animal. A pesar de que Pavero tenía las manos y los pies enfermos y doloridos decidieron continuar haciendo el camino con el en vez de prestarle la asistencia veterinaria que necesitaba y dejarlo descansar y recuperarse, además de mantener su libre albedrío sin ser obligado a caminar durante quilómetros.

Pero Pavero estaba cansado y dolorido y no quería seguir caminando, así que se negó a hacerlo y sólo entonces les peregrines decidieron buscar a alguien que realmente le ayudara. Se pusieron en contacto con nosotres y aunque normalmente nos negamos a recoger animales comprados, en este caso les peregrines se iban para sus respectivos países en unos pocos días y no queríamos que dejaran a Pavero abandonado después de que dejara atrás su situación de maltrato.

E así vino a parar aquí, siendo un burriño muy joven y cariñoso. Sus pies se curaron enseguida con buen trato y buena alimentación y cuidados. Conoció a Fuyu, el poni, y se hicieron mejores amigos, inseparables, de hecho. Desde entonces se echan todo el día jugando por la finca, echando carreras, dándose bocados de amor y paseándose el uno al otro por el collar (sisi, como lo oís). Hacen una pareja brutal.

Cuando hay jornadas de puertas abiertas los dos corren desde la otra punta de la finca a recibir a las visitas, saben que recibirán cariño y piropos sobre lo guapos que son y no hay nada que les guste más. Si Pavero se acerca a ti tendrás que aferrarte bien al suelo, pues probablemente se frote a ti con tanta fuerza que te haga perder el equilibrio, pero le perdonarás todo al ver sus ojos chapapote mirarte como sólo el sabe hacerlo.