Santuario Vacaloura

Nomi

ovejes
Tenía sarna y pedero
Fue abandonada por sus explotadores
No podía caminar
Le encanta la alfalfa, las frutas y las verduras

LA HISTORIA DE NOMI

Nomi pastaba en las inmediaciones de la Base Militar de Pontevedra con un rebaño de cabras y una campana colgada al cuello.

Tenía sarna y pedero (una infección de las pezuñas) y fue encontrándose cada vez peor, le dolían tanto los pies que dejó de caminar y se quedó tumbada en el monte.
Cuando fueron a recoger al rebaño, vieron que Nomi no podía levantarse y la golpearon en la espalda para que se levantara pero no era capaz, sus  pies ensangrentados le dolían tanto que prefería los golpes a seguir intentando posarlos en el suelo.

Entonces le quitaron la campana, su única identificación y lo único que sus explotadores pensaban que le quedaba de valor, y la dejaron atrás para que muriese sola de hambre y de sed, sin poder levantarse, bajo el sol del verano. Mientras las moscas depositaban larvas en las heridas de sus pies, que se alimentaban de su sangre y de su carne.

Nomi esperaba una agonía lenta, insufrible, que tardaría días en llevarse el último de sus alientos.

Pero desde la base repararon en su sufrimiento y una llamada cambió su vida. Salimos a rescatarla y la trajimos al santuario, donde la medicamos y curamos, la alimentamos y le dimos litros de auga nada más llegar que paliaron su deshidratación y que bebió con especial gusto.

Aquí conoció el alfalfa, las frutas y verduras, las ensaladas variadas, las caricias desinteresadas, el amor incondicional y los recipientes de auga que nunca se acaban.

Todavía le falta tiempo y paciencia para acabar de recuperarse y poder caminar con normalidad, pero seguiremos a su lado hasta logralo.