Santuario Vacaloura

Gorka

perros
Apareció abandonado
Le encanta ver las puestas de sol
Es el más grande de la manada
Tiene problemas de oído

LA HISTORIA DE GORKA

Es el mejor amigo de Reich. O eso piensa ella. Desde que lo conoció no se separa un cm de él. Y, aunque él al principio era bastante reticente, parece que ya aceptó su papel de Nanny Can.

A Gorka lo encontró Mario vagando por la carretera cerca de la primera ubicación del santuario. Era el verano de 2014 y Gorka tenía escasos 2 años.

Llegó con una infección de oído que con el tiempo descubriríamos que era crónica, con una muela rota y con el pelo cortado a trasquilones.

Sabía sentarse, dar la pata y ser terriblemente adorable, esta última siempre será su gran habilidad.

Se gana a voluntariado y a las visitas con esa carita tan tierna que pone y dando la pata hasta el infinito si no se le están dando mimos.

Tiene una forma muy peculiar de caminar moviendo la cadera como si estuviera bailando salsa.

Sus problemas crónicos de oídos hacen que tenga los dos tímpanos perforados, que escuche regular (y que a veces finja que no escucha 🙄), que esté súper acostumbrado a las limpiezas, curas y manipulaciones sin rechistar.

Con sus 35 kg es el perro más grande de la manada vacaloura y algunas veces la gente se asasta de él cuando vamos de paseo, cuando los macarras reales son los pequeños.

En el primer terreno del santuario tenía un sitio fijo desde el que cada tarde se acostaba a ver la puesta de sol. En el actual no tiene acceso a un lugar donde poder hacerlo. Qué ganitas de estar pronto en su hogar definitivo y recuperar esa costumbre que tanto le gustaba.

Nos gustaría que la persona que lo abandonó supiese que perdió la oportunidad de compartir su vida con un ser increíble, que nos está dando multiplicado por mil lo poquito que nosotres le damos, que nos alegramos que lo dejara en aquella carretera, porque desde luego no se merecía compartir su vida con él.

Ya sabes, no compres, adopta y, sobre todo, nunca, nunca abadones.